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TOC- TOC una comedia de sutilezas

Teatro Luis Poma - sábado, febrero 15, 2020

Apreciaciones de David Rocha, sobre el espectáculo TOC TOC de Laurent Baffie, producción Teatro Luis Poma, presentada del 6 al 23 de febrero 2020. //Fotografías René Figueroa//


La sala de Teatro Luis Poma abre su temporada número 17 con la obra TOC- TOC. Escrita por el francés Laurent Baffie y dirigida por Roberto Salomón, este espectáculo se ha mantenido durante dos años en cartelera con el sello de Producción Poma.

La obra es una comedia que ha tenido éxito indiscutible en diversas latitudes, por ejemplo en la escena madrileña lleva once años de forma ininterrumpida con más de un millón de espectadores. Sumado a esto, los distintos estrenos en varias ciudades de Latinoamérica y otros países de europeos, más las versiones para cine del mismo guion. El texto de Baffie nos cuenta la historia de seis pacientes con Trastornos Obsesivos Compulsivos (TOC) que coinciden en una sala de espera, aguardan por el doctor Cooper. Mientras la espera sucede los pacientes van entrelazando sus historias hasta que al final logran resolver sus conflictos a través de la solidaridad entre pares.

La propuesta de Roberto Salomón descansa sobre las destrezas de las actrices y actores que conforman el elenco. Juan Barrera, Óscar Guardado, Naara Salomón, Fernando Rodríguez, Dinora Alfaro, Patricia Rodríguez y Susana Reyes interpretan a los personajes que van contando la historia. Los primeros seis ejecutan sobre el escenario los roles de pacientes con TOC mientras que la última es la enfermera ayudante del doctor. Salomón organiza el espectáculo para que todo el elenco conforme un equilibrio que le imprime un ritmo dinámico a la puesta en escena.

Si bien es cierto que actores y actrices conforman un equilibrio en su totalidad hay que decir que el personaje de Alfredo, paciente con síndrome de tourette interpretado por Juan Barrera, y el taxista Camilo, paciente aritmomaníaco interpretado por Óscar Guardado, irán marcando los quiebres de ritmo durante el espectáculo. Estos dos personajes establecen una relación que en el diseño de la puesta en escena es aprovechada para marcar giros que imprimen una dinámica ágil a la escenificación.


No encontramos en el trabajo actoral del conjunto clichés excesivos y caricaturas, más bien hay un uso moderado, preciso, de la gestualidad corporal y la máscara facial que coadyuvan a la construcción de los personajes y a detonar la risa en los espectadores. Dinora Álfaro con su personaje obsesionado con verificarlo todo recurre a un movimiento reiterado de su brazo, Naara Salomón que encarna a una nosofóbica recurre a la tensión y distención del cuerpo al igual que Juan Barrera, Patricia Rodríguez que da vida a una paciente de palilalia y ecolalia recurre a la máscara facial como herramienta principal, mientras que Óscar Guardado se mueve con total soltura por el escenario, Fernando Rodríguez quien representa a un paciente que no puede caminar sobre líneas es quien se arriesga más al estar constantemente caminando encima de las sillas y explorando posiciones corporales poco cotidianas.

El diseño escenográfico pensado por Roberto Salomón nos seduce para imaginarnos la sala de espera de una clínica, puede ser cualquiera pues no hay aquí una concepción naturalista de la visualidad. Son suficientes una fila de sillas, un par de mesas y un telón traslúcido que divide el escenario y nos deja ver el pasillo, lugar paralelo en el que también ocurren acciones de la obra. Nos situamos frente a la escena como espectadores de una película en la que podemos observar imágenes paralelas e ir descubriendo, al mismo tiempo, sucesos íntimos de las vidas de esos personajes que cotidianamente creemos “el otro” pero que son más iguales de lo que imaginamos.

TOC-TOC es un espectáculo diseñado a partir de las sutilezas. El engranaje de sus elementos está suturado por una visión que desde la dirección  apuesta por lo preciso, nada sobra en esta obra y cada elemento está en su lugar. A partir de una relación de colectivo se va construyendo una comedia ágil, que utiliza la progresión y el enredo para mantenernos expectantes, que propone una síntesis escenográfica que subraya el trabajo actoral y que tiene al elenco como sostén principal con un trabajo kinésico calculado. 

Durante toda la obra vamos descubriendo pequeños secretos, hasta que al final nos damos cuenta que el doctor Cooper ya había llegado… pero no le digo más, vaya a verla y ríase de usted mismo con TOC- TOC.

//David J. Rocha Cortez (Managua, Nicaragua. 1990) Titiritero, actor, narrador oral escénico, crítico teatral e investigador cultural. Cuenta con una Maestría en Estudios Culturales por el IHNCA/UCA (2016) y una Licenciatura en Arte Teatral con especialidad en Teatrología por el Instituto Superior de Arte de La Habana, Cuba (2013). Sus trabajos de crítica e investigación cultural han sido publicados en Cuba, Nicaragua y El Salvador en medios como El Faro, revista Conjunto (Casa de las Américas), Revista de Historia (IHNCA-UCA). En 2019 publicó dos libros en Nicaragua: "Mirada zigzagueante: ensayos sobre el teatro nicaragüense" y "Crónicas de la ciudad". Actualmente reside en San Salvador.//

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