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Respirando a Dioniso

Teatro Luis Poma - viernes, mayo 10, 2019

Apreciaciones de Paola Lorenzana, sobre el espectáculo “Dioniso” de Cesar Brie, producción de Alejandro Córdova (Proyecto Dioniso), presentada en el Teatro Luis Poma del 9 al 12 de mayo. //Fotografías René Figueroa//


Para mí, es un retrato de lo que la desmemoria, los desacuerdos y las inconsistencias del rumbo elegido para nuestro país han generado en nuestra sociedad y ahora este grupo de artistas de la generación de los inicios de los 90, nos lo tiran a la cara. 

Fue un respiro a nivel dramatúrgico, pues en este caso, lo experimental del guion fue guiado de manera sincera, honesta y con una visión que se percibe. Se proyecta, yo la sentí. 

No fue necesario ahondar en la biografía o nacionalidad del conocido director para percibir su visión y su manera de aterrizarlo maratónicamente con este grupo de seres talentosos, diversos y con diferentes trayectorias artísticas. Pude respirar tranquila mientras me dolían los diálogos y me calaban las imágenes creadas y expuestas en la obra. Escuché y percibí al público, unas señoras comentaban y se sorprendían de lo directo de los diálogos al abordar el sexo, la violencia, las drogas, entre otros de los temas que se abordaron, pero reconocían entre ellas que era real.

En un momento de la obra nombran a Pina Bausch, de mis referentes favoritas y pude percibir -sin que se cayera en referencias literales como suele suceder- el uso de diversos lenguajes visuales, sonoros, teatrales y de movimiento en escena. Me recordó una pieza de ella “Sweet Mambo” y el uso del collage de solos y grupos en escena como técnica para hilar un tema. Eso es lo bello de esta puesta en escena, puede hacerse esta comparación en lo relativo a la técnica, -que no solo ella la ha usado, definitivamente- pero se ve el alma de las y los artistas, sus historias, sus vivencias, y como se apropian de ellas. Aventurándome un poco, para no citar a los referentes propios de su director César Brie -como Rasmussen o el Teatro de los Andes del cual fue fundador- me recordó a lo que sí me gusta del maestro Stanislavski y su método de recurrir a la vida interior del actor para darle un espíritu humano al personaje de una manera orgánica, real.


Podría afirmar que sí son sus historias, pero también la comparten con muchas generaciones. A nivel de imaginarios, proyectan el mundo de estas juventudes. Los símbolos utilizados son fuertes, locales y sencillos, pero totalmente universales, eso me gustó. El trompo, la hamaca y el razo, tienen una fuerza simbólica por sí mismas al resignificarlos para generar nuevas imágenes con las cuales se puede conectar aún y cuando no se es de este país, pues llevan a otras conexiones como la religión, la fragilidad y la libertad en las que nos suspendemos como ciudadanos y ciudadanas en crisis social aguda.

Tengo que confesar que el que se nombrara “narcoteatro” fue el único elemento que hacía que no me animara a ir. Tenía temor de las exaltaciones a situaciones que me han generado mucho dolor. Agradezco el empujón que recibí para ir a verla, superó mis expectativas.


Disfruté del trabajo corporal, a pesar de conocer el bagaje danzario de algunos de los artistas, éstos no solo mantuvieron el unísono de los movimientos en función de la emoción y la situación abordada, se desenvuelven corporalmente con respeto a lo que están compartiendo como colectivo y aportan de manera oportuna, igual lo percibí con quienes poseen más tablas en lo teatral. Viví la obra como si se tratara de un solo personaje: un solo joven, sin sexo, sin género, sin edad, con soledades, deseos, dolores, sueños y violencias encarnadas en sus cuerpos, fue lo que más me emocionó y me hizo conectarme.

El trabajo coreográfico general, como yo me lo explico, me gustó mucho por sus mapas de trayectoria, las composiciones generadas en las escenas con los cuerpos, los objetos y la luz; lo sutil, limpio y preciso de cada movimiento para la situación me hicieron acercarme a mis propias memorias de juventud y de otro tiempo. 

Diría que, para artistas, es una obra que hay que ver por su aporte en cuanto al manejo escénico y técnico para abordar abundante material emotivo, creativo e histórico con una narrativa guiada por una visión editada en función de esa caracterización de las juventudes salvadoreñas.  

Al público en general, incluidos artistas, les pediría que fueran a ver “Dioniso”, para mí es un retrato de lo que este sistema misógino, intolerante de las diferencias y la diversidad, mediocre, corrupto y excluyente produce e instituye.

Este proyecto es una fotografía de las juventudes minimizadas, estigmatizadas y criminalizadas por la sociedad y de los sectores más vulnerables a la violencia social así como a la que experimentan por el hecho de ser jóvenes. Pero es un llamado en sí misma a ver más allá de esos estigmas, a ver su talento, compromiso y entrega, busca provocar reflexiones al hablar en primera persona y desnudar sus más difíciles experiencias. 

Es dura, pero necesaria, porque a mí, me hizo ver un nivel de profundidad y conciencia que en las propuestas emergentes a veces se encuentra, pero no se siente. Y eso, en sí misma hace que “Dioniso” sea un llamado de atención para la visión adultocentrista de explicarnos la juventud que prima en nuestra sociedad, a pesar de haber pasado todos y todas por ese mismo proceso y etapa.

Como un todo, cada artista le aportó a la obra de una forma que permitió no cansarme con la cantidad de imágenes y situaciones expuestas, y así, sorprenderme de la grandeza artística de unos por incursionar en este tipo de obra o por percibir el crecimiento otros y otras después de verles en otras obras teatrales; pero tengo que nombrar a quienes me dejaron el alma movida por las miradas profundas que traspasaron esa cuarta pared con suspiros de emoción: Larissa, Emy y Daniel. Gracias a ustedes y aplausos interminables para el colectivo.

//Paola Lorenzana, realizó estudios en pedagogía, comunicación, de danza moderna y contemporánea en Lyon( Francia), la Habana (Cuba) y El Salvador. Es docente universitaria y actualmente forma parte del Instituto de Formación Docente del MINEDUCYT.//




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