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“Esto no fue algo que planeé, que quise o que soñé de pequeño”, entrevista a Pechán Osorio protagonista de Romeo y Julieta

Teatro Luis Poma - miércoles, febrero 27, 2019

Por Hazel Herrera

Mauricio Osorio, mejor conocido como Pechán, jamás soñó dedicarse a la actuación. Hasta podría decirse que la casualidad lo llevó al mundo del arte. Estudió Comunicación Social en la Universidad José Simeón Cañas (UCA) con la idea de dedicarse al periodismo, él lo describe como su primer gran amor, aunque después lo traicionó.  Comenzó su incursión en el mundo artístico al inscribirse en el taller de teatro de la UCA, bajo la dirección de Dinora Cañénguez. Al preguntar si fue amor a primera vista responde: “Casi que… Me enamoré del teatro desde esa vez y después de eso no he parado”.

Posteriormente, formó parte del elenco Danza Contemporánea de la UCA. Pechán, también recibió talleres de zancos, malabares, acrobacia en telas, acrosport, release y flying low. Es parte del colectivo Circus Contemporaneum. 

 Otra de las situaciones que Osorio nunca imaginó, fue interpretar a Romeo Montesco en el clásico de William Shakespeare: Romeo y Julieta. Actualmente, está presentando la segunda temporada de la obra y destacó que ha sido un papel que lo ha hecho crecer como actor.



¿Cómo empezaste con el teatro? 

Esto no fue algo que planeé, que quise o que soñé de pequeño. De pequeño alguna vez tuve la sensación, pero luego la idea de ser periodista se adueñó de mí.  En la universidad llevé una materia con Manuel Velasco. Él, al verme, no me explico el por qué, me dijo: fíjate que hay unos talleres de teatro aquí en la UCA y creo que a vos te funcionaría. Tengo ese presentimiento. Así que fui con un amigo, debo confesar que mi plan solo era acompañarlo, pero me obligó a anotarme en el taller. Fui a la primera sesión, renuente, porque no era algo que esperaba o quisiera, y me enamoré desde la primera clase.
 
¿De pequeño alguna vez pensaste que te dedicarías a esto?

No precisamente a dedicarme. Simplemente me gustaba mucho. Me fijaba en cosas que regularmente los niños no se fijan, dentro de las películas, las telenovelas o series.  De chiquito me fijaba mucho en la honestidad de la gente, es decir, de los actores de ese entonces. Muchos no me convencían y en mi inocencia yo decía: es que no lo hacen bien. 

En ese entonces jugaba conmigo mismo a partir de otras realidades. Creaba mundos distintos. Tanto antropomorfos, como antropológicos, extrahumanos. Veía formas de como jugar y utilizar esas cosas sin saber qué era lo que hacía. Más adelante en el bachillerato me gustaba participar en todas las dinámicas como danza y dramas. Realmente me gustaba, solo no sabía que eso podría realizarse o llevarse más allá de un juego o hobbies normal. Creo que siempre tuve la sensación que podría ser mi vocación, mas nunca me di cuenta de ello.

Cuando entré a la universidad me sentía un poco perdido. El periodismo me apasiona un montón, en general, pero después que encontré el teatro quizá como que lo traicioné un poquito. Hubo un tiempo en el que estuve muy seguro de querer ser periodista, pero en el tercer año de la carrera entré en una crisis existencial. No sabía cuál era la mejor opción. Ambas eran opciones bastante difíciles en el país y no quería que la parte económica me influenciara sobre la decisión. Al final, decidí que haría teatro, aunque me muriera de hambre. Me metí de lleno a eso. Luego me incorporé en el colectivo Circus Contemporaneum. Creo que todo pasa por algo en la vida y haberme enamorado del teatro y el periodismo fue una buena combinación.

¿Cuándo fue tu primer acercamiento con Romeo y Julieta?

Mi primer acercamiento con Romeo y Julieta fue para la temporada de ARTE (Obra teatral de Yasmina Reza) con Roberto como director y, para casi el final de la primera temporada, Roberto se me acercó y me dijo:

-Hola, ¿qué te parece si hacemos un proyecto? Me gustaría que fueras parte del proyecto Romeo y Julieta.

Le respondí: Sí, contá conmigo. Después me dijo que sería Romeo y en ese momento me causó mucha risa porque ya tenemos un estereotipo de esos dos personajes. Sumamente distintos a la concepción que Roby tiene actualmente de Romeo y Julieta, pero, como a los 6 meses, me lo repitió nuevamente y ya lo tomé con más seriedad.  Así que empecé a revisar la obra y traté de concentrarme en el aspecto físico del personaje, para la primera temporada.

¿Alguna vez te imaginaste en ese papel?

Vaya, hay que ser honestos. Uno sabe lo que tiene (esto lo responde entre risas). Cada uno es consciente de sus fortalezas y debilidades. En mi caso, el aspecto físico no es que sea mi debilidad, pero tampoco me imaginaba siendo Romeo.  Me imaginaba más en un papel como Mercucio, Benvolio o Baltazar, pero no precisamente en Romeo. Roberto me dio mucha confianza y responsabilidad con este personaje, no precisamente por cómo me viera, sino por cómo iba a desarrollar el personaje. Hasta el momento lo he visto bastante contento al respecto y yo también me siento muy contento del trabajo que Roberto ha hecho con ese personaje. Le he tomado mucho cariño. Es cansadísimo, como no tenés idea, pero es muy lindo. 


¿Qué ha sido lo más difícil dentro de proceso de interpretar a Romeo?

Ahora que estamos en la segunda temporada, creo que puedo decir que no ha sido tanto personificar a un personaje o darle vida a Romeo en general, porque creo que logré encontrar la esencia berrinchuda, enamoradiza, romántica y rebelde de ese personaje sin mayor esfuerzo. Cada persona pasa por esos estados en su juventud. Yo tenía mi adolescencia a flor de piel, lo recordaba muy bien y con mucho cariño. 

Creo que lo difícil fue la puesta en escena en el momento de ejecutar la obra. Romeo tienen una responsabilidad muy grande dentro de la obra. No solo es grande en cuanto en papel, sino que es grande en cuanto a resistencia y cansancio dentro del espectáculo. Quizá un 60 o 70% de la obra que dura casi dos horas es responsabilidad de Romeo y Julieta, y tenemos muy pocos descansos de una escena a la otra. Yo puedo contar mis descansos con una mano, tengo tres descansos uno de aproximadamente tres minutos, otro de cinco y otro de dos, dentro de todo el espectáculo. Normalmente siempre estoy en escena, entonces es un trabajo muy pesado porque el estar sobre las tablas te requiere mucho peso. Tengo que proyectar algo, no solo es estar parado y ya.  Bueno, no en este espectáculo y esto requiere mucho trabajo físico porque tenemos muchas peleas y danza.

Creo que el reto más grande fue encontrar el equilibrio en la energía, la resistencia y la proyección del personaje dentro de toda la obra para que, a la hora de morir, no parezca que me estoy muriendo yo, Pechán, sino que muere Romeo. Por ejemplo, la función del sábado me toca morir dos veces en un día y hace poco lo estaba hablando con Patty, quien fue mi Mamá la temporada pasada, y es muy cansado verme morir dos veces en el día. Y me dice: no me imagino a vos que te toca morir dos veces en el día, la carga no es solo física, sino que es emocional. Distribuir esa energía creo que ha sido uno de los retos más grandes.
 
¿Qué significa para vos interpretar a Romeo Montesco?

Esta segunda temporada de entrada me presentó un reto. Inicialmente estaba un poco apático a la idea de volver a ser Romeo porque sufrí una lesión muy fuerte en agosto del año pasado (la lesión ocurrió cuando realizaba una presentación en zancos para un evento externo al Teatro Luis Poma) de la cual no me recupero todavía, y eso hizo que, mentalmente, me sintiera atrapado o encasillado dentro de esa imposibilidad del personaje, no por la personificación en sí sino por las destrezas físicas que requieren las peleas.

En los ensayos tuve que acoplar varias cosas. El año pasado me entrené muy duro para poder llegar a un peso y una forma ideal para que la gente a la hora de ver Romeo y Julieta no se chocara al solo ver a un chino moreno siendo Romeo, y que, a parte, no fuera un gordito. Por ello, venir este año, después de la lesión, implicó estar subido de peso y después de esa pausa gigantesca me sentía incapaz de interpretar a Romeo. Sin embargo, dentro de los ensayos traté que mi lesión no afectara el desarrollo del personaje. A pesar de no haber llegado a la meta del peso visual del Romeo de hace un año, creo que el personaje creció a nivel de interpretación. Encontré nuevas formas de interpretar el texto y una compatibilidad distinta con Julieta. Creo que eso ha hecho crecer al personaje de la temporada pasada a esta y no era algo que yo me esperaba. Puedo sentirme muy feliz, como Pechan, por haber superado ese nuevo reto. 

¿Cuál es la opinión de tu familia y amigos porque interpretas a Romeo?

Es bien chistoso. Mis amigos más cercanos me molestan, dicen que soy la versión Botero de Romeo y Julieta. Mientas que otros amigos un poco más lejanos no es que se sorprendan, pero les emociona que haya logrado eso. Yo estoy muy orgulloso y siento que he crecido profesionalmente.

Mi familia está muy orgullosa. Mi abuela con quien me crié no la ha visto, pero comparte cada cosa que es como si ya la hubiera visto. En el caso de mi hermana ella se topa con gente en la calle que le dice: Hey, vos te pareces mucho con un chavo que hace de Romeo. Ella explica que soy el hermano, e incluso me ha tocado salir con ella porque quieren conocerme. 

¿Qué debe saber el público sobre Romeo y Julieta?

Que la vida es un engaño. Que Romeo y Julieta no es un drama en general, es una comedia. Que no vendrán a aburrirse, al contrario, la mayor parte del tiempo van a pasar riendo. Hay personajes muy bien logrados, es una obra que, a mi parecer, recae mucha energía dentro de los dos personajes principales, pero es muy conectiva. Cada papel es muy importante, sobre todo, para poder llevar un ritmo y que la gente no se aburra.
 Yo los invito, porque que normalmente en el colegio o en la universidad te ponen a leer esas obras clásicas y uno se siente apático, porque se ha vendido que es algo muy aburrido, o muy difícil lectura y piensan que quizá será de muy difícil comprensión, pero Roberto hizo un trabajo fenomenal a la hora de hacer la traducción y tiene muy buen ritmo desde la dramaturgia hasta la puesta en escena y funciona muy bien. Creo que se deberían de dar la oportunidad de venir a ver esta obra.

Es un producto de calidad mundial porque en otros países también se montan clásicos como Romeo y Julieta desde el ballet, la danza contemporánea, la danza africana, desde el teatro negro, y hay muchas versiones, entonces, desaprovechar esta oportunidad cuando está al alcance y vale la pena conocer, como un conocimiento de vida general, no vale la pena perdérselo si está tan alcance de la mano.





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