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Entrevista: Óscar Guardado: “que alguien pague un ticket para poder ver un espectáculo mío no estaba dentro de mi imaginario”

Teatro Luis Poma - domingo, agosto 25, 2019

Óscar Guardado hace teatro desde hace 22 años. En su niñez jamás tuvo ningún acercamiento con el teatro, aunque creció en una familia pobre, su padre siempre guardó una colección de libros de Julio Verne y según Guardado siempre les decía: “que los conservaba frente a nuestra pobreza porque ese tipo (Julio Verne) se imaginaba cosas bien peladas”. Quizá por ello, la imaginación de Guardado siempre ha sido uno de sus grandes atributos.

Su historia en las tablas inició cuando tenía 17 años. Su hermana lo invitó a hacer teatro con un grupo de amateurs que coincidían en la Concha Acústica de la Universidad de El Salvador. Fue así como la historia de este actor de gran trayectoria comenzó. 

Óscar, es uno de los fundadores de La Bocha Teatro y también forma parte del Proyecto Lagartija, una organización de actrices y actores en Centroamérica, que se dedica a la formación y capacitación actoral para el fortalecimiento y desarrollo del teatro centroamericano. Actualmente interpreta a Harpagón en “El avaro” un remontaje  producción del Teatro Luis Poma. En esta entrevista nos comenta un poco de su trayectoria y de su papel como Harpagón.  

Por Hazel Herrera/Fotografías René Figueroa

¿Cuándo tuviste ese acercamiento al mundo teatral decidiste dedicarte al teatro? ¿Cómo fue? No sé si lo decidí, lo que pasa es que me gustó mucho, fue como catártico para mí. El grupo en el que inicie tenía mucha movilidad en aquel momento. Hicimos giras a nivel departamental y a mi eso me fascinaba. Fue una época memorable porque hacía teatro con mi hermana y hermano. Entre risas y nostalgia Guardado comenta: “teníamos la oportunidad de andar fregando”.

¿Qué tipo de obras presentaban? Nosotros hacíamos cualquier cosa en muy poco tiempo. Desde Romeo y Julieta, hasta obras más contemporáneas.  Producíamos mucho teatro porque este grupo trabajaba con publico estudiantil. Yo estuve dos años con ellos, pero hicimos una cantidad una obscena de obras porque era algo muy amateur.

¿Posteriormente cómo continuo tu carrera? Hubo cosas que a mi no me gustaron del grupo de teatro con el que inicie así que junto a otros compañeros decidimos hacer otro colectivo y quizá hubiéramos seguido en esa línea de teatro irresponsable, pero un día el dueño de un restaurante en los Planes de Renderos nos ofreció hacer teatro en su recinto. Aceptamos y el día de la presentación, entre el público, estaba quien se convertiría en nuestro maestro Jorge Santiago, en aquel entonces embajador de la República Dominicana, diplomático de carrera, pero con una gran trayectoria como director y profesor de teatro.

Él en ese momento tenía entre manos el proyecto de hacer una escuela privada de teatro en El Salvador. Así que junto con la colaboración de la Fundación María Escalón de Núñez se instaló la escuela. Jorge Santiago nos invitó a ser parte del proyecto que se llamaba Un actor se prepara y pasamos tres años formándonos, cursamos más de 30 materias, tuvimos profesores extranjeros.

 ¿Cómo fue el proceso, a través de los años para convertirte en un actor de gran trayectoria? Mi generación tuvo una época de mucha bonanza. El Salvador fue la sede de muchos festivales, había muchas cosas artísticas sucediendo a nivel de país y en Centroamérica mismas. Existía una red de productores salvadoreños lo que ayudaba a generar tráfico de espectáculos. Además, todos los artistas que venían hacían talleres, de zancos, de payaso, de malabares y yo me metía en todo.  Aproveché un sinfín de talleres que ahora las nuevas generaciones, si no salen del país no tienen la oportunidad de hacer, pero ese tiempo fue de mucha bonanza.

Luego tuve la oportunidad de estudiar en Cuba y Bélgica gracias a una beca que me dieron. Hice una especialización en arte dramático. Con un proyecto que tenía que ver los tres países, Cuba, El Salvador y Bélgica. En 2005 termina mi proceso sistemático de aprendizaje teatral.

¿Cuál es el papel u obra que más te ha marcado? Hay una obra que se llama la Historia del zoológico del dramaturgo Edward Albee. Esta obra me dio la oportunidad de hacer un ejercicio profesional por primera vez en la vida. Con esa obra hicimos un intercambio con los estudiantes de la Universidad de Costa Rica. Esto quiero contarlo porque yo nunca pensé subirme en un avión, viajar a otro país. Yo vivía en una condición de pobreza bastante alta y todas esas cosas para mí eran novedosas. Es decir que alguien pagara un ticket para poder ver un espectáculo mío no estaban dentro de mi imaginario.

Otra obra importante para mí es la primera que hice con producciones Poma. Es algo que yo nunca voy a olvidar porque son cosas que nunca calculé en mi vida, nunca pensé que Roberto Salomón iba a llamarme para hacer un espectáculo.

¿Qué obra fue? La primera obra que me dirigió Roberto Salomón fue “Pinocho”.

Hay muchas obras queridas entre ellas una co-producción que hicimos con Regina Cañas (presentadora de televisión y actriz de teatro) ella fue nuestra madrina con la Bocha Teatro. Regina nos amadrinó y la co-producción fue Capirucho y la Bocha Teatro. Esa fue la primera vez que nos dieron chance de estar en el Teatro Luis Poma. Se llamaba: Tita y Lipe en el reino de paminondas  de la autoría de Ricardo Lindo (escritor y poeta salvadoreño) y la dirigió Juan Barrera.

De igual forma, con La bocha Teatro tenemos obras como La fiesta dirigida por Roberto Salomón que es la obra con la que más presentaciones llevamos, casi 200 funciones.


¿Cuándo y cómo fue tu primer acercamiento con la obra "El Avaro"? Yo vine al estreno hace 7 años. Me gustó mucho la parte estética y la concepción del trabajo de Enrique Valencia (director de la obra "El avaro"). En general me quedé muy contento como público.

¿Y para  ser parte del nuevo elenco? Enrique me contó que quería hacer cambios, me ofreció  "El avaro", la verdad es que he estado muy ocupado estos 5 años, he trabajo mucho, pero quería hacerlo. Enrique me invitó a hacerlo y dije: “Si lo voy a hacer”. Además, me ha permitido coincidir con artistas que aprecio mucho. Por ejemplo, Karen Castillo, le tengo mucho cariño y respeto todo el trabajo que hace. También está Fernando Rodríguez, Dinora Alfaro que para mí es mi gran compañera de teatro en El Salvador.

Conozco la forma de trabajo de Enrique y sabia en lo que me estaba metiendo y por sobre cualquier cosa pesó el cariño y respeto que yo tengo para Enrique como colega.

¿Cómo fue el proceso para interpretar a Harpagón? En estos años he desarrollado una metodología para construir a mis personajes, entonces me apoyo en las herramientas que he descubierto y construido con mis maestros, entre ellos Santiago Nogales y Roberto Salomón.

Del mismo modo está Charon Francés del grupo Mala Yerba. Ella me enseñó a construir personajes. A partir de eso, yo hago modificaciones. Enrique tiene una herramienta que es muy valiosa que es a partir de la búsqueda de centros de personajes, también desde la figura de un animal se va creando una calidad de movimiento, de visión, de respiración.  Creo que es una mezcla de todo, yo siempre trato de poner todo lo que he aprendido en escena y así es como surge Harpagón.

Además, Enrique tiene una línea muy fija de lo que quiere ver en escena de Harpagón lo que hace que yo sepa conciliar esa línea de mi trabajo como actor y su trabajo como director.

¿Qué es lo más complejo de la obra y de tu interpretación? Entrar a un remontaje con una obra que fue exitosa y saber que César Pineda, un gran actor, estaba haciendo anteriormente mi papel es complejo y me deja un compromiso porque los nuevos actores debemos encontrar una interpretación propia. Uno de los materiales de trabajo que tuvimos fue conocer el espectáculo anterior. Entonces es intentar aportar algo más a un espectáculo que funcionó. Es un gran reto.


¿De no ser actor a qué te dedicarías? Fíjate que yo en bachillerato estudie Mecánica automotriz y yo no sé nada de mecánica. Me refiero que estudie eso porque mi futuro era sumamente inmediato, pero siempre lamento que no pude aprender lo necesario porque es muy valioso.

Entre risas me comenta:

 Una vez me llamó un amigo y me dice:

-Óscar, vos estudiaste mecánica automotriz, vení a verme el carro y llegué literalmente a verle el carro.

Y yo le decía: 

Mirá yo no sé nada de esto, agarra la onda.

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